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Tranquilidad inquietaChi non lavora non fa l'amore...?
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June 28 Guantanamería
Hace treinta y dos que tenía doce años, y yo era el menor del grupo de amigos. Vivíamos en las afueras, lo que nos permitía cierto contacto con la naturaleza, pese a estar en una ciudad cercada. Cuando se acercaba el verano, el tiempo que pasábamos en la calle ocupaba la mayor parte del día, y a falta de aparatos electrónicos o locales de ocio, el entorno nos ofrecía todas las oportunidades para gastar la energía de una vitalidad incipiente en todos los sentidos. De las muchas formas en que desafiábamos el peligro, acabo de recordar una que sentíamos como la más desafiante a la legalidad, teniendo en cuenta que no eran raras las ocasiones que pisábamos el terreno del vandalismo. La frontera con Marruecos no quedaba lejos, y aunque todo ha cambiado mucho, una visita con Google Earth me hace pensar que nos dirigimos hacia un punto no muy lejano al cementerio musulmán. La prueba que nos impusimos consistía en atravesar la alambrada de espinos que separaba los territorios vecinos. Por aquel entonces, difería muchísimo de la que existe en la actualidad: una serie de alambradas de una altura semejante a la de los vallados para el ganado, conformando una estructura lineal con la sección de un trapecio de base ancha, bastaba para señalar la división entre ambos países. En varias ocasiones había visto aquella valla, y en todas y cada una de ellas había reconocido en ella el límite de nuestro mundo, el finis terrae. Pero aquella vez estábamos dispuestos a cruzarla. Nos escondimos tras unos arbustos espinosos que, ahora, tras muchos años, diría que eran azufaifos o artos. Desde allí pudimos ver un todoterreno que surcaba un camino al otro lado de la valla, que bien podía ser de la policía o del ejército marroquí. Cuando se alejó, decidimos que era el momento de cruzar. El corazón latía a una frecuencia inusitada. Primero un pie, después otro. Nuestros cuerpos menudos serpenteaban entre las líneas de alambre del vallado, muy lentamente, con toda la precisión posible; y todo, con la tensión que produce la incertidumbre ante el futuro inmediato. Finalmente alcanzamos la otra parte del vallado: era el momento de regresar a nuestro país donde estaríamos de nuevo a salvo. Cuando nos disponíamos a cruzar, alguien vió a unos doscientos metros de donde estábamos cómo un marroquí montado en un burro atravesaba la frontera por una rambla en la que la alambrada de espino estaba interrumpida. Nos dirigimos hacia aquel lugar de paso, pagando la novatada, y con el rito de valor (uno más) cumplido. Ahora, con el tiempo, no sé qué nos hubiera pasado si la policía marroquí nos hubiera pillado en el intento. Probablemente, además de regañarnos, nos hubiera acompañado hasta el paso de la rambla. Lo que no hubiera querido, de ninguna de las maneras, es haber ingresado en un centro del estilo de los que la rica, civilizada y educada Europa tiene preparados para acoger a los inmigrantes indocumentados. June 15 Velocidad de crucero
Resulta muy fácil para alguien que viene de una familia acomodada contar aquella anécdota en la que su madre le aconsejaba momentos antes de salir a volar: "hijo, vuela bajito y despacio". La mejor forma de estrellarse, comentaba él, ya que, como en la vida, había que volar alto y rápido. Ramón Folch se autodenomina socioecólogo, que es como decir "a estas alturas de la vida, soy lo que me da la gana". Reconozco que, además de la admiración que siento por él, en ciertos momentos le he tenido como referente a seguir en mi vida personal (al menos, estaba libre de toda la envidia que generaba entre sus colegas). No sé cuántos años han tenido que pasar para caer en la cuenta de que las circunstancias no sólo condicionan los objetivos que podemos marcarnos, sino, sobre todo, la estrategia para conseguirlos. Ahora sé positivamente que no puedo, o no debo, volar alto y rápido. En mi caso, mi vida se viene pareciendo a aquel símil que hacía Tierno Galván: "se debe leer como las gallinas beben agua, un ratito con la vista fija en el suelo y otro ratito con la vista puesta en el cielo". Después de una travesía por el desierto, todo parece indicar que estamos alcanzando la velocidad de crucero. May 30 Otl Aicherestamos ante lo sublime,
estamos ante Otl Aicher
Cuando la obra es más conocida que su autor
estamos ante Otl Aicher
Cuando la obra permanece en el tiempo
estamos ante Otl Aicher
Cuando el diseño cumple su función
estamos ante Otl Aicher
Cuando el compromiso conduce a la weiße Rose
estamos ante Otl Aicher May 27 Sidney PollackQue yo prefiera Jeremiah Johnson
Por lo mucho o lo poco que ha significado esta película en mi vida
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