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日志


11月16日

La fusión con el paisaje: turista vs. viajero


De las muchas posibilidades que ofrece el viaje, lo más gratificante es poder fundirme con el paisaje. Por eso detesto reconocerme como un turista, como parte de una masa ajena al lugar, un parche en un trozo de tierra, inmiscible como el aceite en el agua. En la medida de lo posible, huyo de estas situaciones y busco la individualidad o, al menos, la cripsis.

Me produce desazón, y hasta cierto asco, comprobar cómo la llegada de los turistas es capaz de modificar paisaje y paisanaje. El viajero, en cambio, se disuelve en su trayecto, absorve todo cuando le rodea y forma parte del colorido general. Sé que a estas situaciones puede aplicársele el Principio de Incertidumbre de Heissenberg, según el cual la simple presencia del observador altera el objeto observado. Pero a diferencia del turista, el viajero no altera el comportamiento local. Si acaso, es invitado a participar de la rutina del autóctono, como forastero.

Vivo en una ciudad donde la marea de turistas es transparente. La población local, inmutable, se resiste a hablar idiomas; la falta de amabilidad con el público encuentra sus máximos exponentes en los conductores de autobús y en los taxistas; y los comerciantes bufan si se ven obligados a ir al almacén o a recolocar el género sin haber hecho una venta. Ellos, que inventaron el término "malafollá" para describir su propio carácter, ven refrendada su actitud ante el éxito de un personaje de ficción: House. Y sin embargo, por la razón que sea, es uno de los destinos preferidos para una estancia prolongada o, incluso, para terminar los días en un a modo de cementerio de elefantes.  Y eso sí, cualquier foráneo, venga de donde venga, abandona inmediatamente sus costumbres de origen, para volverse indistinguible de los demás: se funde con el paisaje.

Por eso me gusta mi tierra, la que he elegido.

11月13日

Manifiesto en apoyo de Luís García Montero

 
El catedrático de la Universidad de Granada, Luis García Montero, ha sido condenado por injurias graves a un profesor de su mismo departamento que viene sosteniendo, desde hace años, que Lorca era un fascista asesinado por los suyos y que Ayala fue valedor del fascismo. El condenado, ha decidido no recurrir la sentencia y abandonar de manera definitiva su docencia en la Universidad de Granada.
 
Luis García Montero, dijo que la Universidad de Granada tenía un problema, el de ese profesor disparatado que somete a sus alumnos a un adoctrinamiento insensato. Ahora, la Universidad de Granada tiene dos problemas: ese presunto profesor, cuenta con un incomprensible refrendo judicial para seguir propalando sus felonías, mientras la Universidad pierde a uno de sus mejores profesores. Enhorabuena.
 
Todos nosotros, profesores, alumnos y ciudadanos, nos sentimos condenados por esa misma sentencia y queremos hacer público nuestro refrendo a la fecunda trayectoria del catedrático Luis García Montero, al valor de su magisterio y a su contrastada defensa de la dignidad de las personas y las instituciones libres. Perdemos a alguien muy valioso y nos quedamos con lo que hay. Y no sabemos callarnos.
 
Benjamín Prado, Miguel Ángel Aguilar, Miguel Ríos, Mariano Maresca, Juan Vida, Caballero Bonald y Joaquín Sabina
 
Y YO