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日志


9月26日

Corto Maltés


Por fin he conseguido la colección completa de Corto Maltés. Y soy feliz. En La Balada del Mar Salado, Hugo Pratt consigue un texto redondo, perfectamente hilado, del que difícilmente puede uno separarse hasta el final. Su lectura consigue evocar historias universales en otros tiempos y lugares, con personajes cuyas almas están perfectamente dibujadas en el relato. Corto es un seductor para cualquiera, un marino excéptico descreído cuya conducta se rige por un código ético que hace compatibles la piratería con la filantropía. Algunas frases pueden definir su forma de afrontar la vida: "Le dejo señor Slütter. Y escuche a un perro viejo: trate de llegar entero al final de esta aventura" o "Él se metió en esto por su propia voluntad... y aunque era muy hábil, antes o después tenía que acabar así... Mira, Sandy, a mí los héroes de carrera me dejan indiferente."
 
 
En definitiva, Corto Maltés me ha cautivado. Pero no soy el único. 
Hugo Pratt era un formidable narrador antes de ser dibujante (¿pero podría haber sido narrador si no hubiese sido dibujante?), comprensible por todos pese a su enorme cultura, en la que afloraban las referencias literarias, mitológicas, etnográficas... un artista completo.
Umberto Eco
 
Hugo Pratt crea personajes fabulosos y seductores. bien, pero además, es el mejor dibujante del mundo.
Milo Manara
 
En la Balada del Mar Salado reconozco influencias literarias de Conrad, London, Zane Grey, Kipling, Oesterheld y Ongaro. Con esto quiero decir que, desde un punto de vista narrativo, soy un poco hijo de cada uno de ellos.
Hugo Pratt
 
9月13日

Dido's Lament


Durante esta semana me ha estado persiguiendo de forma premonitoria el Lamento de Dido, de Purcell, en la voz de Jessye Norman.

     

No por esperadas, son menos dolorosas las despedidas.

 

When I am laid, am laid in earth,
May my wrongs create
No trouble, no trouble in thy breast;
Remember me, remember me, but ah! forget my fate.
Remember me, but ah! forget my fate
 
Cuando yazga en la tierra,
Que mis errores no causen
Inquietud en tu pecho;
Recuérdame, pero ¡ay! olvida mi destino

Siempre, "lelilla"

9月8日

El cielo en Jirira


Siempre imaginé el día en que pudiera observar el cielo del hemisferio sur, y este viaje inesperado me proporcionaba la oportunidad para cumplir con este deseo. Con días de antelación, imprimí en papel la carta estelar que aparece en Skymaps con las efemérides y la guardé en un lugar accesible con el resto de la documentación durante todo el viaje.

Quería aprovechar la noche de una zona libre de contaminación lumínica, y el Salar de Uyuni parecía ser el lugar idóneo. Aquella tarde, tras acomodarnos en Jirira, decidimos probar suerte para tomar algo en una aldea que parecía fantasma. El frío del invierno austral, a 3.680 m de altitud, no invitaba a quedarse mucho tiempo al aire libre. Sin embargo, habíamos llegado hasta ese lugar, y no quería volver sin echar un vistazo al cielo.


Cielo en Jirira (Bolivia), 3-Ago-2008, 20:30 hora local. Tomado de Heavens Above

Cruzando el cielo de parte a parte, se podía ver la Vía Lactea; pero, si ya me costaba trabajo orientarme durante el día ante los nuevos movimientos del sol, identificar algo reconocible en el cielo nocturno se convertía en tarea muy complicada. Con la luz del móvil, iluminaba brevemente la carta estelar para buscar referentes a partir de los cuales empezar a moverme. Levanté la vista, y allí estaba, sobre nuestras cabezas, Escorpio; y al lado, Júpiter en Capricornio. Todo empezaba a encajar, y rápidamente reconocí las dos constelaciones que buscaba: La Cruz del Sur y Centauro.

La Cruz del Sur (Crux), la Chacana incaica, señala mediante la prolongación de su eje mayor al Polo Sur celeste; Centauro contiene a la tercera estrella más brillante del firmamento α Centauri, un sistema estelar triple que contiene a Proxima centauri, la estrella más cercana al sistema solar (tan sólo a 4,22 años-luz).

Confieso que lo que más me apetecía ver eran las Nubes de Magallanes; pero su localización, tan baja sobre el horizonte, impidió que pudiera verlas. Ha quedado pendiente para otra ocasión. Ojalá.

9月1日

El Sur también existe


Ya me lo advirtieron antes de salir: "Vas a aprender mucho en este viaje". Y aún continúo aprendiendo de él.

Como alguien señaló, frente a las bolsas de marginalidad en un mar de bienestar a las que estábamos acostumbrados, nos encontramos con bolsas de riqueza que trataban de ordenar todo el estado como defensa ante la pobreza en la que se hallaban inmersos. "Se tiene en Europa una idea equivocadamente romántica de Evo", decía uno; "no puedo permitir que mi país sea gobernado por alguien que no tiene estudios", decía otro.

En todo caso, para cualquier extraño, y nosotros lo éramos, viajar por un país en el que podían emplearse 12 horas para recorrer 200 km, en el que la carretera que unía la capital del país con la de uno de los departamentos era conocida mundialmente como la "carretera de la muerte", un país en el que la mayoría del territorio habitado por población indígena estaba incomunicado con el resto, era motivo suficiente para desconfiar de los poderes tradicionales.

Se notaban algunos cambios recientes, entre ellos algunos tendidos eléctricos cuyos postes mostraban el tinte verdoso del tratamiento de la madera, y unos cables relucientes que demostraban que la electricidad había llegado al pueblo en el último año. Y movimientos de tierras que mostraban la ampliación de la red de carreteras hasta los territorios dejados de la mano de Dios, o de Huiracocha.

Pero el principal cambio quizá sea el aumento del orgullo indígena que trata de refugiarse en la cosmovisión andina como referente cultural propio. Intenté en vano encontrar algo parecido al dogma andino en la red, o siquiera de un estándar del ritual de ofrenda a la Pachamama (la madre Tierra), siguiendo la costumbre de confiar en San Google y en Santa Wikipedia. Pero una referencia transmitida via oral explica por qué existen tantas versiones a lo largo de lo que fue el antiguo imperio inca.

A esa visión me aproximo desde mi perspectiva ecologista, interpretando que todos formamos parte de esa Tierra de la que dependemos y a la que, por tanto, debemos mimar para seguir obteniendo sus beneficios. La ofrenda que el andino hace a la Pachamama se hace en forma de ch'alla (rociado en aymara) en cada ocasión que se inicia un proyecto, aunque también como agradecimiento por los bienes recibidos. Así, se challa en agosto para iniciar la siembra, en carnaval tras la cosecha, cuando se compra una nueva vivienda, un coche, etc. La cumbres (en realidad, puertos de montaña) son lugares especialmente apropiados para realizar la ch'alla; en ellos pueden encontrarse numerosos restos de la incineración de las mesas, consistentes en pequeñas bandejas de papel en la que se colocan diversos objetos (varía según las versiones) pero en la que no faltan los confites con dibujos alusivos al bien por el que se pide protección. Durante el rito de la ch'alla, se vierte chicha, vino o cerveza al suelo, en ofrenda a la Pachamama; se fuma y se masca la coca ofreciéndose el acullico. La mesa es incinerada en un hoyo abierto en el suelo, y sus brasas han de consumirse hasta el final, determinando el color de las cenizas la suerte que se tendrá respecto a lo solicitado.

La Cumbre: Carretera La Paz-Coroico (Bolivia) Carretera Caranavi-Rurrenabaque (Bolivia)

He asistido a la celebración que una comunidad hizo al cumplir su tercer aniversario del proyecto turístico que inició, con una mezcla de curiosidad por lo desconocido, agradecimiento por la invitación, respeto por una cultura ajena, y perplejidad y contención de la risa al ver al chamán que presidía la celebración al que no se le entendía lo que decía (en parte porque hablaba aymara, en parte porque llevaba un ciego que no se tenía en pie). Bebimos y challamos la cerveza, mascamos la coca, y el chamán incineró la mesa junto a la principal edificación del complejo, rociando la ofrenda con el alcohol. Les deseo la misma suerte que vienen teniendo; no en vano, trabajo y esmero tienen mucho que ver en su éxito.


Mirador de los Andes. Carretera Arequipa-Valle del Colca (Perú)

Allí y aquí comprendo la cultura como ese acúmulo de experiencia de un pueblo en un entorno dado y en un contexto determinado. Pero ni todo un pueblo posee todo el saber ni el conocimiento sobre su propio medio, ni aún menos una comunidad. Espero por su bien que no caigan en el dogmatismo ni en la ceguera, aunque se sientan herederos de esa cultura milenaria y orgullosos del legado de sus antecesores.

Ahora que indígenas y descendientes de occidentales conocen sus posturas, espero que puedan llegar a entenderse y colaborar en su futuro común. No les queda otra, o seguirán como hasta ahora. O peor.