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    January 23

    Chained melody

    (Para Ali)
     
    La genialidad consiste en solucionar los problemas más complejos abordándolos desde la sencillez. Siempre lo he pensado así, y en otra entrada me atreví a definir la elegancia como la economía de lo complejo. Hace años pude asistir a una exposición sobre Gaudí. Del material que allí se exponía, me llamó especialmente la antención una estructura hecha con una serie de cadenas suspendidas de una base plana, que se cruzaban entre sí formando una serie de volúmenes. Bajo esta estructura se había dispuesto un espejo donde uno podía maravillarse al contemplar cómo el conjunto de cadenas se levantaba desde la base, conformando las columnas y volutas de lo que podía ser la estructura de una catedral.
     
     
    En su día me enseñaron que la curva que forma una cuerda, un cable o una cadena sujeta por sus extremos recibe el nombre de catenaria. Adoptando esa forma, el peso de cada eslabón es contrarrestado con la tensión de sus eslabones vecinos. Cuando Gaudí invirtió la catenaria, consiguió la mejor solución para diseñar una serie de arcos que soportaran su propio peso, y así poder levantar una catedral basada sobre ellos. Aún no se habían inventado los ordenadores para poder realizar cálculos tan complejos, pero con un recurso tan sencillo, Gaudí diseñó multitud de edificios y estructuras con catenarias.
     
     

    Interior de la Sagrada Familia

    Casa Milà

    La ecuación de la catenaria es: y=a·cosh(x/a)
    Con valores positivos del parámetro a, las curvas se asemejan a cables colgantes; con valores negativos de a, las curvas aparecen invertidas, semejantes a los arcos que diseñó Gaudí.
    ¡Vale!
     
    La primera casa donde viví tenía forma de catenaria. El siroco arrastraba la arena del desierto hasta casi cubrirla, y una excavadora tenía que pasar periódicamente para despejarla. La primera imagen de la que tengo recuerdo almacenado es de esa máquina, y de la sensación tan desagradable que me produjo impregnarme de su grasa. De vez en cuando alimento ese recuerdo para que no caiga en el olvido, aunque hace años que dudo de su fidelidad.
    January 19

    Fuente del Avellano


    Por la razón que sea, ocurre a veces que un lugar concentra los ingredientes emocionales del lugar donde vives. A la Fuente del Avellano se llega tras un corto paseo siguiendo el curso del río Darro; y estando tan cerca de la ciudad, uno se encuentra en plena naturaleza observando en la ladera de enfrente el barrio del Sacromonte granadino, y a lo lejos, el Albaicín. Junto al río, una estrecha banda de cultivo ocupa los fértiles suelos de vega.
     
    A este lugar acudían para sus tertulias escritores e intelectuales de finales del s. XIX y principios del XX, como Ángel Ganivet, Falla e incluso un joven Lorca. No sólo de arte vive el hombre, y así se cuenta que no eran pocas las tertulias de Ganivet y Rusiñol junto a la fuente, mediadas por el orujo en garrafas.
     
    Aquí comencé a conocer las plantas, y de este lugar recolecté la mayoría de los ejemplares para el herbario. Ha cambiado mucho desde entonces: se ha acondicionado el camino y la fuente, y con el tiempo, los vándalos también se han hecho notar.
     
    Tan cerca, y hace casi veinte años que no pisaba este entorno.
     
    ¡Hasta la próxima!
     
    Espero que os guste
     
     
    El agua del Avellano
    (José Mª. Lagaza)


    Que fresquita baja hoy
    el agua del Avellano
    el agua del Avellano
    que en graná vendiendo voy

    Al pie del Generalife
    en las márgenes del Darro
    hay una fuente famosa
    la fuente del Avellano

    Todas las mañanas subo
    caminito de la fuente
    y así lanzo mis pregones
    cuando paso por el puente

    Que baja como la nieve
    el agua del Avellano
    que baja como la nieve
    cristalina y con anises
    fresquita no hay quien la pruebe
    el agua del Avellano
    December 31

    Mi abuela


    Me mira, y su cara se ilumina ante el asombro de quienes le rodean. Sus ojos y sus palabras se ciñen a la situación de la habitación en la que yace, y con la misma facilidad se pierden a quién sabe dónde; de pronto la conciencia se ha vuelto más viajera que su propio cuerpo.
     
    Su historia es la historia de casi un siglo. Es una historia que habla de la emigración a otros mundos, de negocios levantados de la nada, de viajes transoceánicos de un mes de duración, de malas noticias con meses de retraso, de fincas con viñedos y almedros, de dilapidación de fortunas familiares, y de trabajo, mucho trabajo.
     
    Mi abuela, hija de emigrantes andaluces, nació en Tucumán (Argentina), y siendo niña regresó a la tierra de sus padres. Cuenta que tuvo una infancia feliz, aunque empezó a trabajar con catorce años. Jo, el otro día comprobé cómo las huellas digitales aún no han vuelto a las yemas de sus dedos. Durante décadas no supo nada de su hermano Enrique al que perdió la pista en la guerra; y cuando llegó a saber de él, ya era tarde.
     
    Desde muy joven sacó adelante, con mayor o menor acierto, con mayor o menor justicia, a los suyos. Siempre administrando la mitad del sueldo que, según ella, era lo que debía gastarse. De ella aprendí que no hay que jurar si quieres que te crean, y más recientemente, la receta del pollo a la moruna.
     
    Fue madre durante la postguerra cuando era muy joven, abuela en la época del baby-boom, bisabuela en los ochenta, y tatarabuela desde hace muy poco. Cinco generaciones vivas con tres Soledades y dos Irenes concatenadas.
     
    Me dices que nunca probaste el mate. Pero hoy me tomo un mate por tí, según la receta que Emilio me dió hace ya un año.
    Bien, el mate siempre es el de todos los días. Se prepara así: en un "mate" (algo así como una taza que puede ser de loza o, los más comunes, de calabaza secada al sol tallada y con dibujos) se agrega unas tres cuartas partes de yerba. Calentás agua en una pava y lo vas echando al mate y sorbes por la bombilla. Podés tomarlo con azúcar (le echas azúcar cada vez que cebas un mate) o con cascaritas de limón o de naranja o hasta mezclar la yerba con el café; pero lo mas común es el mate solo con o sin azúcar.
     
    Lo bueno del mate es que se toma solo o con amigos. Y que es una excusa para reuniones o para cuando uno estudia.
     
    Mate 299-1
    December 08

    Tamaruca

     

    Ya lo decía Sara: para que exista la alegría debe existir la tristeza.

    No sé cuáles son los motivos que hacen que las personas sientan una afinidad extraordinaria desde un primer momento. Cuando conocí a Tamaruca, Tammie, Tam... la afinidad fue inmediata; la admiración mutua y el respeto, enormes; y el estímulo vital, constante, frenético. La conversación continua, la participación intercambiada en nuestros blogs no era sino una cadena constante de afectos que desembocaron en un cariño fuera de lo común.

    Han pasado dos años desde que nos conocimos, y aunque el contacto no es, ni de lejos, tan frecuente, la admiración y el respeto siguen intactos; y la amistad y el cariño permanecen sólidos con el paso del tiempo.

    No sé cómo se puede medir la amistad o el cariño, pero cuando el dolor de una amiga te parte el alma, es que algún vínculo fuerte debe de existir.

    Y lo peor de todo es cuando tratas de buscar palabras que no encuentras...

    Tam, ya sabes... idem.

    (Perdona que publique tu foto con tu madre...
    espero que no te importe)

    June 14

    El arrojo de Inma

    (Pensando en Inma C.L.A. con todo el cariño que le tengo, y todo lo que le debo)
    Al: Inma, ¿cómo se te ocurrió meterte en ese campo?
     
    Inma: Ví algunos trabajos que empleaban esta técnica en otras disciplinas, y me pareció interesante su aplicación en alguna de las líneas que estaba siguiendo.
     
    Al: Ajá, pero el empleo de esta técnica ¿es el objetivo o el medio en tus trabajos?
     
    Inma: No, no. La técnica es el medio que utilizo para conseguir los objetivos que persigo conocer. Eso siempre es así.
     
    Al: Pero ahora la aplicas en todos tus trabajos, y sin embargo, tienes líneas en disciplinas diferentes.
     
    Inma: Sí, las disciplinas en las que me muevo son diferentes, pero la aproximación a las mismas se mueven dentro de la misma temática, y por ello utilizo la misma herramienta para problemas similares, aunque estos problemas se planteen en campos muy distintos.
     
    Al: ¿Y esta herramienta matemática no es demasiado compleja?
     
    Inma: Sí que lo es, pero todo se aprende. Al fin y al cabo, no he dejado de aprender nunca. Eso sí, para ser eficaz hay que ser muy selectivo con la información que se busca. Y en todo caso, echar mano de la gente que te puede ayudar en un momento dado.
     
    Al: ¡Qué valiente!
     
    Inma: Al, ¿tú lo ves todo muy difícil, verdad?
     
    Al: Ja ja ja ja.
     
    Inma: No, en serio. Si veo un tema que me interesa, lo primero que hago es informarme sobre él. Y si veo que un trabajo mío puede encontrar un hueco, me pongo a trabajar en él. En general, tras quince días de recopilación de la bibliografía y su lectura, normalmente tengo el material de partida. Otros quince días para la elaboración del proyecto; y una campaña de recolección de datos que procuro que sea concentrada en el tiempo. Un tiempo prudencial para el tratamiento de los datos y la interpretación de los mismos; y un mes para preparar una publicación.
     
    Al: ¡qué barbaridad!
     
    Inma: Y si tengo alguna carencia, la suplo con alguien entendido en el tema, como hago ahora contigo. Al cabo de dos o tres días, me muevo en ese campo como pez en el agua.
     
    Recuerdo esta conversación como si fuera ayer mismo, y cambió mi actitud ante lo desconocido por completo. Desde entonces me he sentido capaz para abordar cualquier proyecto por extraño que me resultase en un principio. ¡Y ya he tocado unos cuantos palos diferentes desde entonces! Y lo que es mejor, he podido innovar y abordar temas de forma que nadie había hecho antes con anterioridad.
     
    Ahora me he embarcado en una tarea sencilla, pero igualmente extraña para mí. Dudo sobre la forma en que empezaré, desconozco cómo se desarrollará. Pero lo que sí sé es que la culminaré con éxito.
    February 15

    Ady

     

    Me faltarán palabras para agradecer a Ady el finde que he pasado en su casa. Un finde que incluyó una salida por un paisaje nevado con pinos de alta montaña en la sierra madrileña. La intención era hacer una pequeña caminata y, juntos, hacer fotografías. Aunque no faltaban motivos, el tema más interesante del valle era Ady, y por esa razón ocupó la mayor parte de la tarjeta de memoria.

    Tenía mejores fotos, pero ella me permitirá que publique ésta. Me gusta especialmente porque aparece bajo un aspecto inusual, de una naturalidad sorprendida, relajada. Y tal cómo yo creo que es.

    Ady es sencilla y transparente, amante de la naturaleza. Desde su pasión, la fotografía, nos hace llegar su sensibilidad original, su sentido autocrítico y el gusto por el trabajo bien hecho. Es distinta, rara diría ella; pero de una rareza cómoda. Porque eso sí, desde el momento en que entras en su casa, te encuentras en la tuya propia. Y con esa naturalidad que le acompaña, compartes su felicidad basada en gozar del placer de los pequeños detalles.

    Gracias, Ady.

    November 29

    Vintage

     
    Por algún cúmulo de situaciones, uno se siente perteneciente a la sección Vintage de la Blogosfera.
     
    Para probar mi sospecha propongo lo siguiente:
     
    • ¿Quiénes de vosotros tenéis una foto parecida a ésta?
    • Más fácil aún, ¿alguién sabría decir qué serie de televisión comenzaba con una foto parecida? 

    Benidorm, primavera de 1980

    Actualización:

    En efecto, la serie era Con ocho basta (Eight is enough), que se produjo entre los años 1977 y 1981

    Verano Azul se produjo en los años 1981 y 1982. Y se copió de nosotros (jejeje)

     
    September 02

    Ma io non tengo auto, io ho una macchina

    Lago Enol. Asturias. Agosto 1994


    Siempre supe que llegaría el momento. Estaba cantado. Pero las cosas ocurren de manera distinta a cómo uno las imagina. La crisis energética ya está aquí, es inminente. En Mad Max 2, unos motoristas robaban el combustible a todo aquel que se les cruzara. Igual que ya va siendo habitual por nuestras calles. Sí, la escala es diferente, pero el hecho es el mismo.

    Ultimamente, el coche no me da disgustos; únicamente alcanza a darme disgustitos. Su capacidad de sorpresa cayó en picado hace ya mucho tiempo. En catorce años he visto cómo han forzado las cerraduras de ambas puertas, introducido un palillo de dientes en la trasera, robado tres antenas, una rueda de repuesto, destrozado un retrovisor, descolgado un paragolpes, abollado la carrocería. ¡Ah! eso por no mencionar el estreno, de cómo le quemó la pintura con el escape, un camión de limpieza de pozos negros que trabajaba en la acera de enfrente.

    Lo que no le han robado nunca ha sido el radiocassette, ese me lo cargué yo mismo extrayéndolo, no hace mucho. De modo que, cuando el otro día ví que habían forzado la cerradura de nuevo, no me alteré lo más mínimo, ya que si hubieran querido llevarse el coche habrían tenido que empujarlo antes. Sin embargo, todavía me deja lugar para la sorpresa (es una maravilla): al aparcarlo ví el reguero de algún líquido, y unos tubos sueltos que colgaban de los bajos. Sí, me habían robado la gasolina destrozando la tubería que comunica el depósito con... con lo que sea. De modo que, como no hay mal que por bien no venga, aproveché la coyuntura para hacerle la revisión de la carburación que estaba pidiendo a gritos: bujías, platinos, reglaje de válvulas... Total, que ya hay para otro tirón.

    Y es que el Super-5 nos ha acompañado desde el primer momento, para el ocio y para el negocio. Desde Asturias hasta Guipúzcoa, desde Huelva hasta Almería, y desde el nivel del mar hasta los 2 500 m de altitud. Miles de kilómetros de carreteras, de pistas forestales y otras vías de difícil catalogación. Y muchos momentos en los que él ha sido protagonista de la situación, como cuando descubrimos en el Puerto de la Ragua que podía arrancarse dejándolo caer marcha atrás, o cuando la Macarena se cebó con él a su paso por Sevilla por las risas que nos habíamos echado en Aracena esa semana santa, o cuando nos llevó directo al hotel de Valladolid sin tener que preguntar ni una sola vez (claro, dijimos, es que él ha nacido aquí), o cuando bajamos la Sierra de María por una pista llena de socavones que ya casi alcanzaban la denominación de cárcavas...

    Aún le queda para rato, o al menos para ratito. Lo que, de momento, sí tenemos claro es que después del Super-5 no habrá otro. O al menos, eso creemos. ¡Un clásico, Pepa, un clásico! ¡no un coche antiguo!

    July 06

    Chupinazo

    Hoy hace 12 años, cambió la historia.

    Nada volvió a ser como antes, ni nada volvió a ser igual después.

     

     

     

    No hizo falta ningún papel, tan sólo nuestra decisión de seguir juntos...

     

    Felicidades

     

    Viva San Fermín!

    Gora San Fermín!

    June 26

    Desde el rincón

     

    Hace ya dos años que regresé a mi habitación de soltero. Desde el primer día noté su presencia. No podía ni quería verle, pero durante las noches, cuando todo quedaba en silencio, le presentía allá en el rincón norte hacia el techo.

    Imaginaba su gesto severo, conservando algún rasgo del carácter autoritario que marcó la mayor parte de su vida. Después de algunas semanas, pude convencerme a mí mismo de que podría vivir con su compañía sin que ello me causara inquietud alguna. Al fin y al cabo, nunca desperté en él ningún interés mientras vivió.

    —Hermano, no podría dormir en tu habitación.

    —¿Por qué?

    —Porque hace tiempo que lo hice, y está ocupada.

    —¿Por quién? ¿Por él?

    —Sí. Tú también lo has notado, ¿verdad?

    Llegaron las malas noticias de forma rápida y sucesiva, cada una peor que la anterior. Sin ninguna señal que nos lo hiciera temer, en menos de un día te habíamos perdido. La última vez que te ví, dormías en mi habitación. Siempre fuiste el hijo del que se avergonzó tanto en público como en privado; pero desde que nos dejaste, desapareció cualquier rastro de su presencia.

    May 01

    Voz

    A su paso nadie quedaba indiferente. Era una morena alta, de cabellos largos y un cuerpo en el que no cabía la tibieza. Y sin embargo, han pasado los años y lo que más recuerdo de ella es su voz.
     
    Era una voz nítida, potente, bien articulada. Una voz que podía recordar a la de Concha García Campoy, a medida para la radio por la que no era raro oirla. Una voz que transmitía serenidad.
     
    Aunque aún estoy esperando la grabación de ese cuento, puedo recordar la sonrisa con la que me hizo la promesa.
    March 18

    Día del padre

    Aba, Aba, Lama Sabajtani?
     
     
     
     
    Con el más profundo cariño y más sincero agradecimiento por todo
    Por todo
     
    (P y A)
    March 13

    Ella en el camino

     
    Gracias por darme mis mejores años de tu vida 
     
     
     
    January 31

    Sin prisa

    No quiero menospreciar el poder pedagógico de los errores, pero un acierto puede aportarte una lección que te acompañe de por vida. Ella me enseñó a enamorarme despacito, sin prisas. Con ella aprendí a reconocer cada una de las sensaciones por separado y en conjunto, y a disfrutar de cada instante en el momento en el que lo vivía.
     
    Toda ella era preciosa: su cuerpo ni muy grande ni muy pequeño, bien proporcionado. Pero a mí me gustaba perderme en los detalles: en sus pies, pequeños y redonditos sin llegar a ser regordetes; y en su barriguita, que asomaba por encima del botón del pantalón, y que centraba nuestra atención durante largas tardes de paz.
     
    -¿Cómo te llamas?.
    -¿Yo? Ana.
    -Joanna, ¡qué nombre tan bonito!
     
    Su miopía le hacía bizquear imperceptiblemente; de ahí que su mirada transmitiera ese cierto aire de intriga que mantenía mi interés y mi eterna curiosidad. ¡Qué linda! Me encantaba contemplarla por las mañanas, con su carita hinchada.
     
    -Tengo que decirte una cosa.
    -Dime.
    -Tengo un novio.
    -¿Sí?
    -Me cansé de esperar.
    -¿Y qué tal?
    -Bien.
    -¡Vaya! me alegro.
     
    En la última imagen que llevo grabada, te despedías del autobús, e intuía que sería para siempre. Pero ya no tenía prisa.