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    November 12

    Historia Local de la Infamia

    Han tenido que pasar muchos años para caer en la cuenta de que se pertenece a aquella tierra en la uno se siente parte del paisaje. Esta es mi tierra, yo la siento así. Con sus virtudes; aunque sus defectos la han convertido en testigo de numerosos episodios de infamia que han dejado su huella para la historia. Esta tierra es capaz de dar lo mejor y lo peor, y permitir que ambas convivan en el mismo espacio...


    Historia Local de la Infamia. Escena I

    Tras una guerra de 11 años, la conquista de Granada culmina con las capitulaciones de Santa Fe. Boabdil "el Chico" entrega las llaves de la ciudad de Granada a los Reyes Católicos el 2 de enero de 1492, en un lugar junto al morabito que hoy es la Ermita de San Sebastián. Los acuerdos son incumplidos por Castilla, provocando las revueltas del Albaicín y las Alpujarras. Estos hechos desembocan en la conversión forzosa al cristianismo de los mudéjares, que pasan a llamarse moriscos.

    El rey e la reina, vista la carta e enbaxada del rey Babdili, aderesçaronde ir a tomar el Alhambra; e partieron del real, lunes, dos días de henero, con grand hueste, muy ordenadas sus batallas; e llegando a cerca del Alhambra, salió el rey moro Muley Babdili, acompañado de muchos cavalleros moros, con las llaves en las manos, encima de un cavallo. E quísose apear a besar la mano del rey, e el rey no se lo consentió descavalgar del cavallo ni le quiso dar la mano; e el rey moro le besó en el braço, e le dió las llaves e dixo:

    - Tomá, señor, las llaves de tu cibdad; que yo e los que estamos dentro somos tuyos.

    E el rey don Fernando recibió las llaves e diólas a la reina, e la reina las dió al príncipe, e el príncipe las dió al conde de Tendilla; el cual, con el duque de Escalona marqués de Villena, e con otros muchos cavalleros, con tres mill de cavallo e dos mill espingarderos, enbió entrar en el Alhambra e se apoderar de ella. [...]

    [...] El rey e la reina e la corte se estovieron en Santa Fee, en la cual todo el tiempo del cerco fabricaron e labraron, e en el real, e a vezes e tiempos en el Alhambra, fasta fin de todo el mes de mayo del año de mill e cuatrocientos e noventa e dos años, e aun parte del mes de junio, que no osaron de allí partir fasta dexar segura la cibdad. En el cual tienpo ovo algunos alborotos en los moros, e les fallaron una mina llena de armas; e le rey puso en la cibdad muchas justicias e alcaldes, e tan buen concierto, que sojudgó muy bien la muchedumbre de los moros que en ella avía, que pasavan de cuarenta mill vezinos. E por los alborotos e desconciertos que algunos moros fizieron mientra la corte allí estovo, que se alborotaron dos o tres vezes, mataron muchos por justicia e cuartearon e despedaçaron otros, en tal manera que los pusieron so el yugo del temor e obidencia que convenía.

    Relato de Andrés Bernáldez


    Historia Local de la Infamia. Escena II

    El 1 de octubre de 1823 es abolida la Constitución liberal de 1812 por Fernando VII, que dispone: "Son reos de lesa majestad y quedan condenados al patíbulo los que se declaren contra los derechos del rey o a favor de la Constitución". Se restaura así, el régimen del absolutismo. Durante la década ominosa (1823-1833), en un ambiente en que proliferan las condenas a muerte, se inicia la militancia de Mariana Pineda, que hace de enlace, gestiona pasaportes falsos, asiste a presos e incluso logra la evasión de un condenado a muerte.

    El subdelegado de policía Ramón Pedrosa encuentra en casa de Mariana una bandera de tafetán morado con un triángulo verde y el lema a medio bordar en hilo rojo con las palabras "Libertad, Igualdad y Ley". Esto constituye una prueba de traición por la que es condenada a muerte. Se le ofrece el indulto a cambio de delatar a otros liberales, pero ella se niega desde el primer momento: "Nunca una palabra indiscreta escapará de mis labios para comprometer a nadie. Me sobra firmeza de ánimo para arrostrar el trance final".

    El 26 de mayo de 1831, Mariana Pineda es ejecutada en garrote vil, en los Campos del Triunfo.

    ¡Oh! Qué día tan triste en Granada,
    que a las piedras hacía llorar
    al ver que Marianita se muere
    en cadalso por no declarar.

    Marianita, sentada en su cuarto,
    no paraba de considerar:
    «Si Pedrosa me viera bordando
    la bandera de la Libertad».

    Romance Popular


    Historia Local de la Infamia. Escena III

    Tras el levantamiento militar en julio de 1936, Federico García Lorca rechaza una oferta de exilio en Colombia y México, y decide pasar el verano en su casa de Granada, abandonando las tensiones que tenían lugar en Madrid . Pero Granada no es un lugar más seguro, y durante esos días son fusilados más de 5.000 granadinos entre los que se encontraban el alcalde, el presidente de la Diputación Provincial, el rector de la Universidad... Tras refugiarse en la casa de su amigo Luis Rosales, afín al levantamiento, el 16 de agosto es detenido y llevado hasta la sede del Gobierno Civil. Presionado por la intercesión de los Rosales, el comandante Valdés Guzmán consulta a Sevilla, donde Queipo de Llano decide: "a ese que le den café, mucho café".

    Durante la noche del 18 al 19 es llevado a la Colonia, una villa de recreo a las afueras de Víznar. La mañana del 19 de agosto es asesinado junto a tres personas más. Juan Luis Trescastro se jaztó hasta su muerte de haberle dado "dos tiros en el culo por maricón".

    Aún hoy, el Barranco de Víznar es una fosa común de cientos de granadinos fusilados en los días que siguieron al levantamiento de 1936.

    Lo que yo querría sobre todo expresarle es que, al abandonar aquel lugar que nos designaron (y estas reflexiones son válidas aunque sólo fuera aproximadamente exacto), yo me volví para contemplar aquella montaña desnuda, aquel suelo árido, aquellos pinos jóvenes creciendo vigorosos en la soledad, aquellos grandes plegamientos perpendiculares del barranco por donde debieron de discurrir antaño los torrentes de la prehistoria, Sierra Nevada perfilándose majestuosa en el horizonte; y me dije a mí misma que un lugar como aquel hace vergonzante toda la pacotilla de mármol y de granito que puebla nuestros cementerios, y que cabe envidiar a su hermano por haber comenzado su muerte en aquel paisaje de eternidad. Créame que al escribir esto, no trato de minimizar el horror de su prematuro fin, ni lo tremendamente angustioso que sería (por lo menos para mí) tratar de reconstruir aquella escena que sucedió allí, en un determinado instante del tiempo y cuyos pormenores no llegaremos a conocer jamás. Pero es cierto que no cabe más hermosa sepultura para un poeta.

    Marguerite Yourcenar. Carta a Isabel García Lorca.


    Historia Local de la Infamia. Reflexión

    Ante la ejecución de una persona sólo caben las siguientes posturas:

    • Se lo merecía, es de justicia.
    • ¡Qué locura! ¿en qué cabeza cabe?

    Y se me ocurre que también cabe la indiferencia, que no sé qué es peor.