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    November 03

    Justine

    Lo de "Príncipe" Nessim es, desde luego, una broma; en todo caso lo era para los tenderos y los commerçants de chaqueta negra que lo veían pasar impasible por la Vía Canópica en el gran Rolls plateado de ruedas amarillas. En primer lugar era copto, no musulmán. Pero el sobrenombre estaba muy bien elegido, pues Nessim mostraba un desapego principesco frente a la codicia en que se fundan los decorosos instintos de los alejandrinos, aun de los más ricos. Sin embargo los rasgos que le habían dado fama de excéntrico nada tienen de notable para quienes no han vivido en el Levante. En primer lugar, no le interesaba el dinero, como no fuera para gastarlo; en segundo lugar, no tenía una garçonnière, y parecía absolutamente fiel a Justine, cosa nunca vista. Por lo que se refiere al dinero, tenía tanto que le producía verdadero asco y nunca lo llevaba encima. Gastaba a la manera árabe y pagaba con vales; los restaurantes y los night-clubs aceptaban sus cheques. Sin embargo saldaba puntualmente sus deudas, y todas las mañanas Selim, su secretario, rehacía en coche el trayecto del día anterior para pagar las deudas que se hubieran acumulado.

    Lawrence Durrell. Justine

    July 30

    Mediterráneos


    Le llegó el turno al mar que golpeaba en la escollera, y que, de pronto, como si emprendiera una imprevista rebelión, mientras el sol acababa de caer por detrás de las montañas, perdió su opacidad y se volvió verde y transparente, seguramente por el impulso de la fuerte brisa que comunicaba las cumbres aún nevadas con el interminable manto de agua hirviente. La brisa levantó repentinas y furiosas olas que salpicaban a los paseantes que caminaban despacio por la escollera comiendo habas crudas. Las vendían todas las tardes unos hombres que instalaban sus carritos junto a la calzada.

    Anocheció. Salió la luna —que era luna llena— y, desde la ventana de uno de los chiringuitos instalados junto al muelle, el viajero estuvo mirando aquella agua nocturna y que volvía a ser verde porque la iluminaban unos focos y también los retazos de luz eléctrica que caían desde los bares y restaurantes del malecón. Notó que la noche unía con su manto todos los extremos del mar y entonces fue como si hubiera vuelto a casa, sí, como si estuviera en Denia otra vez. A su lado, alguien dijo en francés, en medio del sonido de la música disco que atronaba la noche, que Creta era el lugar más hermoso del Mediterráneo, y él afirmó con la cabeza, porque se acordó de que sus amigos de Denia decían lo mismo cuando sonaba la misma música impersonal y estridente y la noche era tan cálida y perfumada como aquella y el mar golpeaba con aquel mismo sonido las rocas, claro que sus amigos no lo decían refiriéndose a Creta, sino a Denia, pero, por eso mismo, tenían también razón.

    Mediterráneos. Rafael Chirbes

    March 22

    Clea

    "Al igual que todos los jóvenes, me proponía ser un genio, pero afortunadamente intervino la risa"
    (Lawrence Durrell. Clea)
     
    Esta cita encabezaba la primera página de mi cuaderno de prácticas de Nutrición Vegetal. Hoy, 24 años después, y menos joven que entonces, sigue siendo una idea clave.
    December 04

    Oda a la alegría


    [...]

    Wem der große Wurf gelungen,
    Eines Freundes Freund zu sein,
    Wer ein holdes Weib errungen,
    Mische seinen Jubel ein!
    Ja, wer auch nur eine Seele
    Sein nennt auf dem Erdenrund!
    Und wer´s nie gekonnt, der stehle
    Weinend sich aus diesem Bund!

    [...]

    (Schiller, Ode an die Freude)

    [...]

    Quien tenga la fortuna
    De ser el amigo de un amigo,
    Quien haya conquistado a una mujer dulce,
    ¡Una su júbilo al nuestro!
    Sí, quien tenga tan sólo un alma
    Que pueda llamar suya sobre la Tierra.
    Y quien no pueda hacerlo, aléjese
    Llorando de esta hermandad.

    [...]

    (Schiller, Oda a la Alegría)

    November 15

    Autoayuda clásica II. Oráculo Manual y Arte de Prudencia

    138. Arte de dexar estar. Y más quando más rebuelta la común mar, o la familiar. Ai torbellinos en el humano trato, tempestades de voluntad; entonces es cordura retirarse al seguro puerto del dar vado. Muchas vezes empeoran los males con los remedios. Dexar hacer a la naturaleza allí, y aquí a la moralidad. Tanto ha de saber el sabio Médico para recetar como para no recetar, y a vezes consiste el arte más en el no aplicar remedios. Sea modo de sossegar vulgares torbellinos el alçar mano y dexar sossegar; ceder al tiempo aora será vencer después. Una fuente con poca inquietud se enturvia, ni se bolverá a serenar procurándolo, sino dexándola. No ai mejor remedio de los desconciertos que dexarlos correr, que assí caen de sí proprios.
     
    Baltasar Gracián. Oráculo Manual y Arte de Prudencia.
    October 25

    La respuesta está en el Kama Sutra

     
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    El Kama-Sutra es un antiguo libro hindú que constituye la principal referencia al amor de la literatura en sánscrito. La autoría se atribuye a Mallanaga Vatsyayana, quien recopilaría una serie de enseñanzas durante el s. II
     
    El libro está escrito en forma de aforismos o reglas sencillas (Kama, en sánscrito, significa deseo; y Sutra, hilo o forma hilada de redacción en reglas sencillas). Sus 36 capítulos están organizados en 7 partes, de las cuales sólo la segunda (por la que más se conoce al Kama Sutra) trata sobre la unión sexual. En sus diez capítulos se tratan las 64 formas de unión sexual contempladas.
     
    Pero ojeando el contenido del libro, me he encontrado con este fragmento perteneciente a la parte V, Sobre las mujeres de otros. 
    Un hombre puede recurrir a la mujer de otro, para salvar la propia vida, cuando percibe que su amor por ella pasa de un grado de intensidad a otro. Estos grados son diez, y son los siguientes:

        • Atracción visual
        • Fijación mental
        • Obsesión
        • Pérdida del sueño
        • Adelgazamiento
        • Apatía por cuanto le rodea
        • Pérdida del sentido del pudor
        • Locura
        • Desfallecimiento
        • Muerte

    (Vatsyayana, Kama Sutra 5.1.5)

    October 03

    Humoradas

    En este mundo traidor,
    nada es verdad, ni mentira,
    Todo es según el color
    del cristal con que se mira.

    (Ramón de Campoamor. Humoradas)


     
    August 07

    La profesión y el vicio que va por dentro

    Nótese que los escritores de ficción (que con frecuencia necesitan relacionarse con el prójimo para alimentarse de historias) beben. El alcohol lubrifica los canales de la conversación nocturna del escritor urbano y hace que el folio en blanco parezca color crema.

    Los pintores y escultores, en cambio, no pueden beber tanto porque su trabajo suele requerir una mínima forma física y una buena luz matinal; en cambio son muchas las veces en las que, en la soledad de su estudio, se apartan unos metros de la obra y se regalan, en cuclillas y atentísimos, unos minutos de contemplación. El cigarrillo es un rito perfecto para el solitario artesano que libera las manos por un instante para estudiar cómo marcha la propia obra. Por lo tanto, los pintores y escultores más bien fuman.

    Los músicos, sobre todo los compositores-intérpretes, que deben "entrar en trance" frente a la audiencia, suelen creer necesitar algo más fuerte y resulta que se drogan. La química crea mundos de los que no siempre es fácil volver. En cambio los compositores-compositores se parecen, por razones obvias, más bien a los escritores. Y el músico-intérprete-virtuoso se parece, también por razones obvias de forma física y de perfección, al atleta de competición. Pero a eso volveremos al final. Sigamos.

    Los científicos deben evitar (en principio) los monstruos que genera el sueño de la razón y la consiguiente colaboración intrusa y espontánea de monstruos y fantasmas. Por eso huyen (también en principio) de los métodos anteriores, pero necesitan, tras un periodo largo de "forzar los sesos", lograr un alivio intenso aunque sea fugaz. Por eso los científicos suelen preferir el sexo, aunque sea practicado de un modo más bien nervioso y terapéutico. Son varios los casos de grandes científicos de los que se cuenta que, agarrotados por la tensión de un seminario, desaparecen misteriosamente durante unos veinte minutos, tras los cuales retornan sorprendentemente relajados y sonrientes.

    El filósofo (y el religioso) en cambio come, quiero decir, come bien. Suele ser un buen gastrónomo. No sé bien por qué. Quizá sea porque tiene tiempo, mucho tiempo. En general sus problemas son casi los mismos que los que preocupaban en tiempos de los antiguos griegos, son temas que pueden saborearse y acariciarse lentamente mientras se recorren los recetarios más sabios, antiguos y diversos. Goza, eso sí, más que entiende.

    Y llegamos al atleta de competición. Dejemos de lado el caso absolutamente trivial del "doping", que no es un vicio sino un grosero plan premeditado de fraude. Nunca antes me había planteado la cuestión, pero una breve noticia de prensa, al inicio de los Juegos Olímpicos de Barcelona, me dio que pensar. La noticia era: "Los juegos recreativos electrónicos (tipo 'comecocos') causan furor en la Villa Olímpica nada más llegar los atletas". Pues quizá sí: el atleta, sobre todo, juega. Las reglas y métodos del atleta son rígidas y desesperadamente deterministas, pero el azar domina con sus caprichos el momento culminante de la competición. La disciplina y obediencia son inevitables. Las esperas en ambientes extraños son largas y tediosas. Las conversaciones con compañías impuestas se agotan con facilidad. El cerebro debe ser apartado con frecuencia de sus tendencias naturales. Reglas, azar y aburrimiento componen un perfecto caldo para cualquier tipo de juego.

    En fin, cada clase de profesión tiende, creo, a favorecer una clase de vicio. Habría que ponerse a investigar para saber si esta frívola afirmación puede llegar a alcanzar el respetable nivel de teoría científica. Sólo hay algo inquietante en todo esto. Si la teoría es cierta, entonces se explica un poco la rareza de una importante figura del progreso de la cultura humana: la del admirado "hombre del Renacimiento", ese ser de apetitos culturales universales e interdisciplinarios, el de la mente abierta a toda nueva idea o método, la del gran humanista deliciosamente disperso. En caso de existir, pobre hombre, no puede ser mucho lo que pueda llegar a vivir..., tan grande y diverso sería su mundo de tentaciones.

    Jorge Wagensberg. La profesión y el vicio que va por dentro. Ideas para la Imaginación Impura.

    May 24

    Cartas a un joven novelista

    Para explicarlo de una manera gráfica, le diré que acaba usted de hacer algo que, por lo visto, hacían en el siglo XIX algunas damas espantadas con el grosor de su cuerpo, que, a fin de recobrar una silueta de sílfide, se tragaban una solitaria. ¿Ha tenido usted ocasión de ver a alguien que lleva en sus entrañas ese horrendo parásito? Yo sí, y puedo asegurarle que aquellas damas eran unas heroínas, unas mártires de la belleza. A comienzos de los años sesenta, en París, yo tenía un magnífico amigo, José María, un muchacho español, pintor y cineasta, que padeció esa enfermedad. Una vez que la solitaria se instala en su organismo se consubstancia con él, se alimenta de él, crece y se fortalece a expensas de él, y es dificilísimo expulsarla de ese cuerpo del que medra, al que tiene colonizado. José María enflaquecía a pesar de que debía comer y beber líquidos (leche, sobre todo) constantemente, para aplacar la ansiedad del animal aposentado en sus entrañas, pues si no, su malestar se volvía insoportable. Pues todo lo que comía y bebía no era para su gusto y placer, sino para los de la solitaria. Un día que estábamos conversando en un pequeño bistrot de Montparnasse, me sorprendió con esta confesión: "Nosotros hacemos tantas cosas juntos. Vamos al cine, a exposiciones, a recorrer librerías, y discutimos horas de horas sobre política, libros, películas, amigos comunes. Y tú te crees que yo estoy haciendo esas cosas como las haces tú, porque te divierte hacerlas. Pero te equivocas. Yo las hago para ella, la solitaria. Ésa es la impresión que tengo: que todo en mi vida, ahora, no lo vivo para mí, sino para ese ser que llevo adentro, del que ya no soy más que un sirviente".
     
    Mario Vargas Llosa. Cartas a un joven novelista
    July 01

    Tu risa

    Quítame el pan, si quieres,
    quítame el aire, pero
    no me quites tu risa.

    No me quites la rosa,
    la lanza que desgranas,
    el agua que de pronto
    estalla en tu alegría,
    la repentina ola
    de plata que te nace.

    Mi lucha es dura y vuelvo
    con los ojos cansados
    a veces de haber visto
    la tierra que no cambia,
    pero al entrar tu risa
    sube al cielo buscándome
    y abre para mí todas
    las puertas de la vida.

    Amor mío, en la hora
    más oscura desgrana
    tu risa, y si de pronto
    ves que mi sangre mancha
    las piedras de la calle,
    ríe, porque tu risa
    será para mis manos
    como una espada fresca.

    Junto al mar en otoño,
    tu risa debe alzar
    su cascada de espuma,
    y en primavera, amor,
    quiero tu risa como
    la flor que yo esperaba,
    la flor azul, la rosa
    de mi patria sonora.

    Ríete de la noche,
    del día, de la luna,
    ríete de las calles
    torcidas de la isla,
    ríete de este torpe
    muchacho que te quiere,
    pero cuando yo abro
    los ojos y los cierro,
    cuando mis pasos van,
    cuando vuelven mis pasos,
    niégame el pan, el aire,
    la luz, la primavera,
    pero tu risa nunca
    porque me moriría.


    Pablo Neruda
    Los versos del Capitán
    April 20

    Jerónimo Melrinho

    Muchos años después, cuando mi abuelo ya se había ido de este mundo y yo era un hombre hecho, llegué a comprender que mi abuela, también ella, creía en los sueños. Otra cosa no podía significar el que, estando sentada una noche, ante la puerta de su pobre casa, donde entonces vivía sola, mirando las estrellas mayores y menores de encima de su cabeza, hubiese dicho estas palabras: "El mundo es tan bonito y yo tengo tanta pena de morir". No dijo miedo de morir, dijo pena de morir, como si la vida de pesadilla y continuo trabajo que había sido la suya, en aquel momento casi final, estuviese recibiendo la gracia de una suprema y última despedida, el consuelo de la belleza revelada. Estaba sentada a la puerta de una casa, como no creo que haya habido alguna otra en el mundo, porque en ella vivió gente capaz de dormir con cerdos como si fuesen sus propios hijos, gente que tenía pena de irse de la vida sólo porque el mundo era bonito, gente, y ése fue mi abuelo Jerónimo, pastor y contador de historias que, al presentir que la muerte venía a buscarlo, se despidió de los árboles de su huerto uno por uno, abrazándolos y llorando porque sabía que no los volvería a ver.
     
    José Saramago. De cómo el personaje fue maestro y el autor su aprendiz.

    Discurso ante la Academia Sueca (7 de diciembre de 1998)

    April 10

    Venecia sin tí

     
     
     
    Cada mañana al levantarme abría la ventana de la habitación con vistas a una curva de palacios que navegaban sobre el agua podrida, y yo veía que estos palacios e iglesias mostraban unas cepas de madera, también carcomidas, a punto de quebrarse, pero la angustia del naufragio no provenía de este hecho, sino de una visión más aterradora: a esa primera hora del día Venecia ya estaba cubierta por un caparazón de seres humanos muy compacto que se movía en forma de gelatina por las calles. Cubría los puentes, subía hasta los campanarios, caía por las fachadas más ilustres. Y cada uno de estos turistas multicolores avanzaba armado con una cámara de vídeo, y con ella iba succionando todos los canales a su paso, como las vampiros más sedientos; esta acción producía un zumbido de colmena, y ante el vacío que estas máquinas creaban algunas paredes, retablos e imágenes se derrumbaban sobre el propio gentío.
     
    (Manuel Vicent. La orquesta del Titanic, en Venecia. Espectros)
    March 02

    Gente de campo

    La cultura de la tierra, esa que se transmite de forma oral, esa que no está escrita en los libros, que no tiene el reconocimiento de las clases pudientes y, lo que es peor, a veces ni el propio reconocimiento de la gente que la posee; esa cultura, la estamos perdiendo.
     
    En esta matroshka, sin olvidar el reconocimiento a los investigadores que han tomado el testimonio, quiero ceder el mayor espacio a quien considero que es el protagonista de la historia: un pastor cualquiera del Campo de Níjar, en Almería. Porque en ese texto he reconocido horas de conversación con la gente que te descubre las plantas, las que son tóxicas para el ganado, las que tienen propiedades medicinales, los ritmos de la tierra, la gestión de los espacios, y mucho más. Es gente que te enseña todo lo que sabe, porque ese es su patrimonio, y esa es su condición.
     
    Con ellos conoces el verdadero valor del diálogo, y eso que cuando ellos hablan, lo mejor que se puede hacer es prestarles el oído. Y que raro es, sin embargo, que se cuente con su opinión.
     
    En esta tierra y sus gentes, se han basado obras como Campos de Níjar de J. Goytisolo, o Bodas de Sangre de F.G. Lorca. Pero hoy quiero dejar en la red, lo que normalmente se lleva el viento.
     
    "Es importante conocer bien a las ovejas y a las cabras, porque a veces, las de más edad vienen cansadas y no beben y una persona inexperta puede confundirse creyendo que ya lo han hecho. El pastor sabe perfectamente cuándo no ha bebido agua el ganado o cuándo no ha comido:
    El ganao cuando está comío y está bebío te da un aspecto, lo mismo que cuando hay una mocica de dieciséis o diecisiete años ahí en la glorieta en la feria, si está mantenía y está robusta no tiene más gana que bailar; pero si le falta comía, que no vaya ella gustosa, no se fía de bailar no vayan a verle el culo. El ganao cuando está comío te da un aspecto alegre; pero si no están comías ni bebías, amortiguás. aunque sea mala comparación, lo mismo que nosotros. Cuando la persona que lleva el ganao no les duele, a lo mejor has llevao cien ovejas y han bebío cuarenta; pero las otras sesenta no la han catao. Porque no les ha dao tiempo a que beban. Porque muchas de ellas llegan y el ganao ya calcinao, y llegan y se tumban, porque a lo mejor hay un roal también que el agua está a un kilómetro de donde ellas están pastando. Pós cuando llega la que es nueva sale huyendo al pilar a hincharse de agua; pero las más viejas, y se sientan, y antes lo que están deseando es morirse, se tumban y no se acuerdan del agua; pero ya se tienden y están un rato ahí arruneando y duro que te pego y ya les viene a ellas a su cabeza el agua y entonces se levantan ellas tranquilas y se hinchan de agua."
     
    (Provansal, D. y Molina, P.; Etnología de Andalucía Oriental)
    February 24

    El Aventurero Simplicissimus

    (A Jesús)

     

    Estando en tan buenas manos y con la alegría que invadía todo su ser por las buenas nuevas que recibía de su hijo, mejoró con tanta rapidez que antes del 26 de julio se hallaba ya casi totalmente repuesto. Sin embargo, quiso permanecer en cama haciéndose el enfermo hasta que pasara aquel día fatídico, que tan visíblemente temía.

    [...] Cuando finalmente llegó el 26 de julio, nos pidió a mí y al centinela que el coronel había puesto aquel día a mi disposición, que no dejara que nadie, en absoluto, penetrara en la tienda. Yacía, pues, solo en su lecho rezando sin descanso.

    A eso del mediodía llegó un teniente del campamento de caballería preguntando por el jefe de cuadras del coronel. Repetidamente le fue denegada por nosotros la entrada, pero insistió otras tantas veces y ordenó al centinela que lo condujera ante el jefe de cuadras, con el que tenía que hablar forzosamente antes de la noche. Como de nada le sirvieran sus órdenes empezó a renegar, a maldecir, poniendo el grito al cielo. A causa del viejo había cabalgado demasiadas veces hasta el campamento y nunca había podido encontrarlo en su tienda. ¿Y ahora que, finalmente, lo encontraba? ¿Iba a irse sin tener el honor de hablar con él unas palabras? -Descabalgó y se abrió violentamente paso, desatando él mismo la puerta de la tienda. Yo quise oponerme y le mordí la mano, pero sólo conseguí recibir una soberana bofetada.

    Cuando al entrar vio a mi viejo en el lecho, exclamó:

    -¡El señor se dignará disculpar mi grosería, al querer hablarle a toda costa!

    -¡Y bien! -le contestó el jefe de cuadras-. ¿Qué desea el señor oficial?

    -Únicamente quería rogar al señor, se dignara calcular mi horóscopo -repuso el teniente.

    -Espero que el señor oficial se digne perdonarme que, por esta vez, no pueda, a causa de mi enfermedad, satisfacer su ruego. Este trabajo precisa muchos cálculos y mi pobre cabeza no está en condiciones de hacerlos. Si quiere tener la bondad de volver mañana, espero que podré servirle satisfactoriamente.

    -¡Señor! -le suplicó entonces el teniente-. Leedme al menos alguna línea de mis manos.

    -Señor oficial -contestó el viejo Herzbruder-, esta ciencia es precaria y engañosa. Por ello le pido que hoy se digne excusarme. Le prometo en cambio hacer mañana todo lo que el señor desea.

    El teniente no quiso dejarse despedir, sino que se acercó al lecho de mi padre y le presentó la mano diciéndole:

    -Señor, sólo le pido un par de palabras referentes al fin de mi vida. Le prometo que, si es malo, lo tomaré como una advertencia del cielo que tendré en cuenta para precaverme. En nombre de Dios le suplico que no me oculte la verdad.

    El honrado viejo pronunció entonces sin titubear estas palabras:

    -¡Pues bien; tenga el señor cuidado en que no lo ahorquen en el transcurso de esta misma hora!

    -¿Qué dices bellaco? -le gritó el teniente, que estaba más borracho que una cuba-. ¿Cómo te atreves a hablarle a un caballero de tal modo?

    Y, desenvainando la espada, la hundió mortalmente en el pecho del anciano Herzbruder, que yacía indefenso en el lecho.

    [...] Cuando el príncipe oyó el relato del crimen, se dirigió a Harzfeld, nuestro general, y dijo simplemente:

    -Grave falta de disciplina es ésta, que, si cundiera, ni un enfermo en su cama podría estar tranquilo.

    Esto era una sentencia inapelable y bastó para causar la muerte del teniente. Nuestro general mandó que lo colgaran inmediatamente de su impecable cuello y que lo dejaran arrestado en pleno aire.

     

    (H.J.C. Von Grimmelshausen. El aventurero Simplicissimus)

    February 10

    El caos de la libertad

    "[...] Omitiendo el abismo entre una y otra actitud, cierto coro canta las bondades de la tolerancia y rara vez ejercita humana consideración, o simple miramiento, pues ignora que lo debido por principio al prójimo no es condescendencia, sino respeto. La tolerancia resulta ser siempre intolerancia suspendida, aplazada, que sólo vale para la comunicación entre adictos a soluciones salvíficas, llamados a sufrir resignadamente —eso significa tolerare— la existencia de personas con ideas o costumbres distintas. Una noción tan pringosa y arrogante a la vez, propia de inquisidores perdonavidas, pasa entonces por compatible con el cultivo de la libertad formal y material, cuando su fondo sugiere retorceder o estancarse más bien que avanzar en ese camino. Peor sería, sin duda, emprender una caza de infieles al viejo estilo, pero la alternativa real no es tolerancia o intolerancia, sino saludar y fortalecer las libertades ya conseguidas, o añorar aquellos tiempos donde el libertinaje se llamaba libertinaje, y estaba prohibido.
     
    [...] Y bien, no hay seguridad sin libertad, pero hay libertad sin seguridad. Sacrificar lo primero por lo segundo pretende inscribir el conjunto mayor en el menor, cosa sólo explicable entre adictos al miedo, cuyos actos ahondan el horror básico. La seguridad obtenida pagando protección será siempre insegura, porque la frontera entre protección y despojo es letra escrita sobre agua, que reconvierte sin pausa al guardián en verdugo. Ninguna amenaza es, pues, comparable al ejército y a cualquier policía distinta de la judicial como estamentos sempiternos y autónomos, encargados de velar por la estabilidad, y nada aseguraría tanto la virtud de guardar como que fuese ejercida por nosotros mismos, sin personas interpuestas. Aunque estemos lejos de merecer ese seguro de vida —el único barato e infalible—, curioso es que ni aparezca como objetivo social. Acostumbrados inmemorialmente a pagar protección armada, y más recientemente a pagar protección médica, política y hasta lúdica, se nos vela a menudo que el mundo parece ir en la dirección opuesta, y urde él solo tramas libertarias."
     
    (Antonio Escohotado. Caos y Orden)
    January 13

    Autoayuda clásica I. El Conde Lucanor

    (Para Hache, desde mi admiración)

     

     

    De lo que contesçió a un omne bueno con su fijo

     

    "E vos, conde Lucanor, señor en esto que me dezides que queredes fazer e que reçelades que vos travarán las gentes en ello, e si non lo fazedes, que esso mismo farán, pues me mandades que vos conseje en ello, el mi consejo es éste: que ante que començedes el fecho, que cuidades toda la pro o el dapño que se vos puede ende seguir, e que non vos fiedes en vuestro seso e que vos guardedes que vos non engañe la voluntad, e que vos consejedes con los que entendiéredes que son de buen entendimiento, e leales e de buena poridat. E si tal consejero non falláredes, guardat que vos non arrebatedes a lo que oviéredes a fazer, a lo menos fasta que passe un día e una noche, si fuere cosa que se non pierda por tiempo. E de que estas cosas guardáredes en lo que oviéredes de fazer e lo falláredes que es bien e vuestra pro, conséjovos yo que nunca lo dexedes de fazer por reçelo de lo que las gentes podrían dello dezir."

      

    (Don Juan Manuel. 1335, El Conde Lucanor)

    January 05

    El grillo maestro

    Augusto Monterroso, el máximo exponente del microrrelato en castellano, expresa desde la fábula su visión sobre las verdades absolutas, con su habitual sencillez y laconismo, y haciendo uso de su armas preferidas: la ironía y la elipsis. Leed de él todo lo que podáis.

    El grillo maestro

     

    Allá en tiempos muy remotos, un día de los más calurosos del invierno, el Director de la Escuela entró sorpresivamente al aula en que el Grillo daba a los Grillitos su clase sobre el arte de cantar, precisamente en el momento de la exposición en que les explicaba que la voz del Grillo era la mejor y la más bella entre todas las voces, pues se producía mediante el adecuado frotamiento de las alas contra los costados, en tanto que los pájaros cantaban tan mal porque se empeñaban en hacerlo con la garganta, evidentemente el órgano del cuerpo humano menos indicado para emitir sonidos dulces y armoniosos.

     

    Al escuchar aquello, el Director, que era un Grillo muy viejo y muy sabio, asintió varias veces con la cabeza y se retiró, satisfecho de que en la Escuela todo siguiera como en sus tiempos.

     

    (Augusto Monterroso. La oveja negra y demás fábulas)

    December 30

    Manuscrito hallado en una botella

    "[...] Mientras tanto el viento sigue de popa y, como llevamos todas las velas desplegadas, a veces el barco se levanta en vilo sobre el mar... ¡Oh, horror de los horrores! De repente el hielo se abre a la derecha y a la izquierda y estamos girando vertiginosamente, en enormes círculos concéntricos, dando vueltas y vueltas por los bordes de un gigantesco anfiteatro, las cumbres de cuyas paredes se pierden en la oscuridad y la distancia. Pero me queda poco tiempo para pensar en mi destino, los círculos se reducen rápidamente, nos precipitamos furiosamente a la vorágine y, entre el rugir y el bramar y el tronar del océano y de la tempestad, el barco se estremece, ¡Oh Dios!, y... ya se hunde.
     
    (Manuscrito hallado en una botella. Edgar Allan Poe)
     
      
    Imagen: Descenso al Maelströn (de otro relato de Poe, con un final... leedlo)
     
    November 27

    En la orilla del océano cósmico

    Durante los años ochenta se universalizó la conciencia ambiental promovida por el movimiento ecologista. Las amenazas sobre la biosfera ya eran entonces muy significativas, y ser consciente de ello me producía verdadera angustia. Hay hechos en la vida que marcan un hito: la lectura del siguiente texto de Carl Sagan no cambió mi percepción sobre la gravedad de las amenazas sobre el medio ambiente, pero sí eliminó mi angustia para siempre.
     
    Detrás de toda gran mujer, hay un gran hombre. Y Sagan estaba detrás de Lynn Margulis, una de las personas más inteligentes que ha pisado jamás la Tierra. Años después de leer a Sagan, leí a Margulis, y la falta de angustia se convirtió en una sonrisa cómplice. Pero a Lynn Margulis le dedicaré una entrada para ella solita.
     
    En la orilla del océano cósmico
     
    "La superficie de la Tierra es la orilla del océano cósmico. Desde ella hemos aprendido la mayor parte de lo que sabemos. Recientemente nos hemos adentrado un poco en el mar, vadeando lo suficiente para mojarnos los dedos de los pies, o como máximo para que el agua nos llegara al tobillo. El agua parece que nos invita a continuar. El océano nos llama. [...]
     
    La Tierra es un lugar, pero no es en absoluto el único lugar. No llega a ser ni un lugar normal. Ningún planeta o estrella o galaxia puede ser normal, porque la mayor parte del Cosmos está vacía. [...]
     
    Si adoptamos una perspectiva intergaláctica veremos esparcidos como la espuma marina sobre las ondas del espacio innumerables zarcillos de luz, débiles y tenues. Son las galaxias. [...]
     
    Hay unos cientos de miles de millones de galaxias (1011), cada una con un promedio de un centenar de miles de millones de estrellas. Es posible que en todas las galaxias haya tantos planetas como estrellas, 1011×1011=1022, diez mil millones de billones. Ante estas cifras tan sobrecogedoras, ¿cuál es la probabilidad de que una estrella ordinaria, el Sol, vaya acompañada por un planeta habitado? ¿Por qué seríamos nosotros los afortunados, medio escondidos en un rincón olvidado del Cosmos? A mí se me antoja mucho más probable que el universo rebose de vida. Pero nosotros, los hombres, todavía lo ignoramos."
     
    (Carl Sagan, Cosmos)
    November 07

    Desde la orilla

    Quizá sólo seamos un puñado de tierra con una historia y una inercia.

     

    Del polvo...

     

    (A mi amiga Cuka)

     
    "[...] Debéis enseñar a vuestros hijos lo que nosotros hemos enseñado a los nuestros: que la Tierra es su madre. Lo que le ocurre a la Tierra también le ocurre a los hijos de la Tierra. Si los hombres escupen en el suelo, se escupen a sí mismos.

    Nosotros sabemos que la tierra no pertenece al hombre, que es el hombre el que pertenece a la Tierra. Lo sabemos muy bien, todo está unido entre sí, como la sangre que une a una misma familia. El hombre no creó la trama de la vida, es sólo una fibra de la misma. Lo que haga con ese ese tejido, se lo hace a sí mismo.
    [...]"
     
    (Carta del Gran Jefe Indio de los Swamish Seattle al Presidente de los EE.UU. Franklin Pierce. 1855)